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¿Qué es y qué no es la Carta Democrática Interamericana?

¿Qué es y qué no es la Carta Democrática Interamericana?

¿Qué es y qué no es la Carta Democrática Interamericana?

Acceso a la Justicia ha observado con preocupación las opiniones emitidas por voceros oficiales y por el propio Presidente de la República sobre la Carta Democrática Interamericana invocada por el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro. La postura oficialista ha incluido una amenaza de demanda por traición a la patria en contra de los diputados de la Asamblea Nacional y su disolución.

Al respecto, Acceso a la Justicia considera importante explicar qué es y qué no es la Carta Democrática Interamericana, debido a que las declaraciones del gobierno pueden crear un estado de alarma innecesario en la población. En este sentido, se debe recordar que esta Carta fue creada y aprobada por los miembros de la OEA, incluida Venezuela, para proteger los derechos de sus ciudadanos, así como el sistema democrático, lo que no necesariamente implica defender los gobiernos o sus mandatarios. ¿Será esto último la verdadera causa de las opiniones emitidas por los representantes del gobierno?

¿Qué es?

La aceptación de que la democracia es un derecho.
La adopción de la democracia representativa como la forma de gobierno de todos los miembros de la OEA.
Es un compromiso, voluntariamente aceptado por los Estados y de obligatorio cumplimiento, con la defensa de la democracia en América. Por Venezuela fue suscrita por Hugo Chávez.
Una declaración de principios que acepta que la democracia es mucho más que elecciones, sino también respeto a los derechos humanos.
Un “manual” de cómo debe ser una democracia en América.
Un instrumento que permite a los Estados democráticos víctimas de acciones fuera de la Constitución buscar el respaldo de otros países.
Una herramienta que incluye mecanismos preventivos para evitar que se interrumpa la democracia en los países miembros. Ya no es necesario esperar a que esto suceda para que la OEA pueda actuar.
Así mismo, prevé la posibilidad, luego de agotadas las vías diplomáticas, de suspender a cualquier país en el que se altere el orden constitucional. Esto implica que temporalmente pierde su derecho a participar en la OEA, sin embargo sus obligaciones se mantienen.
Es un intento por proteger a los pueblos de América de regímenes autocráticos que puedan atentar contra sus derechos.
Es un instrumento que ha funcionado, pues la única que vez que ha activado (caso de Honduras) se logró la celebración de elecciones y el restablecimiento de las instituciones democráticas.

¿Qué no es?

No es una excusa para promover la “injerencia extranjera” en asuntos de los países, ni mucho menos promueve intervenciones militares. Al contrario, se promueve la mediación diplomática en los conflictos.
No es, en sí misma, una solución a la crisis política de Venezuela (ni de ningún país).
No es una excusa para que los Estados Unidos, o cualquier otro país, invadan a países de la región.
No es un mandato que le otorgue a la OEA el poder de dar órdenes de ninguna índole al país. Lo más que puede es exigir ciertas cosas mínimas para restituirle sus derechos en la organización.
No es un irrespeto a la voluntad de la gente. Al contrario, su razón de ser es precisamente cuidarla del abuso de sus representantes.
No es un instrumento para un golpe de Estado, al contrario, se activa para evitarlos.
No es una traición a la patria, porque solicitar que se respete la democracia y los derechos humanos no es una traición a nadie, sino un servicio a la misma.
No es una solicitud para que otros arreglen los problemas de Venezuela, sino un instrumento para que otros países sirvan de mediadores para que se llegue a un diálogo.

¿Y a ti venezolano cómo te afecta?

La aplicación a Venezuela de la Carta Democrática Interamericana abriría el espacio para el diálogo entre Ejecutivo Nacional y la Asamblea Nacional. La pugna entre estos dos poderes  -justificada o no- cada día afecta más a los venezolanos,  pues impide que se resuelvan los graves problemas que padecemos. Por ello, la invocación de la Carta y su eventual aplicación podría ser muy positiva siempre que se logre ese dialogo.

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