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Tips sobre el uso de términos latinos

Así como cada profesión tiene su propio conjunto de términos técnicos que normalizan los diferentes conceptos que se manejan en cada ámbito profesional, creando en cada caso una jerga propia y característica, en el supuesto de los abogados dicho vocabulario está fuertemente influenciado por los términos latinos. Siendo así, resulta conveniente tener algunas consideraciones para su correcto uso:

 

1 ¿Cómo deben escribirse los aforismos latinos?

La Real Academia (RAE) indica que las locuciones latinas deben escribirse en cursiva y sin acento escrito, ya que el latín carecía del mismo.

2 ¿Por qué existen varias maneras de escribir la misma palabra en latín?

Respecto a las palabras que tiene diferentes formas de escritura, pero con el mismo significado (de cuius y de cujus, o iustitia y justitia por ejemplo), la mayoría de las veces se señala que ambas son válidas, pero no se explica el porqué de la diferenciación.

Así, debemos empezar por señalar en que el latín, como todos los idiomas, ha evolucionado con el tiempo, por lo que su gramática e incluso su alfabeto han cambiado a través de los siglos, y en la actualidad existen dos maneras fundamentales (aunque hay otras) de pronunciar y escribir dicho idioma. La primera es la llamada pronunciación restituta, que trata de recrear (y no lo ha logrado en un 100%) la forma de hablar de los romanos en la llamada época clásica (desde el nacimiento de Cicerón en 106 A.C. hasta la muerte del emperador Augusto en el año 14 D.C.), mientras que la segunda es la denominada pronunciación romana o eclesiástica, por ser la utilizada por la Iglesia Católica, pues luego de la caída del imperio romano (476 D.C.) fue esta institución la que mantuvo el uso del idioma hasta la actualidad.

Entre estas dos formas de hablar el latín existen bastantes diferencias, pero a efectos prácticos citaremos sólo dos para dar una idea. Así, tenemos que en el caso de las palabras con las vocales ae (rosae por ejemplo) la pronunciación restituta las enuncia como “ae”, es decir, pronuncia los sonidos de ambas vocales, mientas que en la romana se convierte en “e”. Otra diferencia la tenemos en el caso de la c, que en la restituta se pronuncia como “k”, siendo el ejemplo clásico de esto el nombre del gran escritor romano Cicerón, cuyo nombre en latín, Cicero, se debe pronunciar Kikero, mientras que en la romana la c unida a las letras e, i, ae y oe siempre se pronuncian como “ch”, con lo que nuestro ejemplo se diría Chichero. Para saber más sobre la pronunciación romana, véase este sitio.

Una vez explicadas estas diferencias, pasemos brevemente a exponer cómo es la pronunciación de la letra según el latín clásico, que es el acogemos para nuestro glosario:

 

Letras Pronunciación Ejemplo Pronunciación ejemplo
Ae, oe Se pronuncian ambas Rosae Rosa-e
C Como k Cicero Kikero
G Como una g suave Reges Regues
I Siempre como i, salvo si va seguida de vocal en cuya caso se pronuncia como y Ieiunium yeyunium
ll Como dos l separadas (l-l) Bellum Bel-lum
T Siempre como t Actio Actio
U Siempre se pronuncia aún después de g y q Eloquens Eloqüens
Ch Como k Pulcher Pulker
Ph Como f Philema Filema
Rh, th Como r y t, respectivamente Theatrum Teatrum

 

Respecto a las palabras que se escriben con j, como justitia en vez de iustitia, debemos empezar por señalar que en el latín clásico no existía la j, de modo que las palabras latinas escritas con esta letra obedecen a la evolución del idioma a partir del llamado latín tardío, por lo que sin ser incorrectas, pues forman parte del desarrollo de la lengua, si queremos apegarnos al uso del idioma en su mejor expresión resulta más adecuada la forma con la letra i.

A los efectos de nuestro glosario utilizaremos la pronunciación restituta. Si quieres saber más sobre esta pronunciación, pulsa aquí.

3 ¿Por qué en latín la misma palabra se escribe de formas diferentes?

Así como en español la mayoría de las palabras apenas se diferencian para describir si están en singular o en plural, a excepción de los verbos que sí tienen cambios mayores en razón del número, modo y tiempo en que se presentan, en latín, por el contrario, los nombres, los adjetivos y los pronombres sí varían de acuerdo a lo que se quiere expresar con los mismos; a esta variación se le llama declinación. Por ello, cuando se enuncia una palabra en latín se expresa en dos de sus tipos de declinación, a saber, el nominativo y el genitivo (rosarosae, usualmente abreviado como rosa-ae). El nominativo es la forma utilizada para describir a la palabra como sujeto de la oración, mientras que el genitivo designa a la misma en una relación de posesión o pertenencia. A continuación, un ejemplo de declinación utilizando la palabra rosa-ae:

 

Singular Caso Plural Caso
Ros-a: la rosa Nominativo Ros-ae: las rosas Nominativo
Ros-a: ¡oh rosa! Vocativo Ros-ae: ¡oh rosas! Vocativo
Ros-am: (a) la rosa Acusativo Ros-as: (a) las rosas Acusativo
Rosae: de la rosa Genitivo Ros-arum: de las rosas Genitivo
Rosae: para la rosa Dativo Ros-is: para las rosas Dativo
Rosa: con, en, por la rosa Ablativo Ros-is: con, en, por, las rosas Ablativo

Obviamente, aunque hay casos que se escriben igual, su significado se desprende del contexto de la oración en la que se expresa.

4 ¿Cómo se deben pronunciar las palabras latinas en lo que tiene que ver con el acento?

El latín, como hemos indicado, no tenía acento escrito, pero sí utilizaba la sílaba tónica, es decir aquella sílaba en la que pronuncia con mayor intensidad. Así, en latín, salvo casos aislados, no hay palabras agudas. Del mismo modo, las palabras bisílabas llevan el acento en la primera sílaba, así la palabra civis (ciudadano), se debe pronunciar como “cívis”, es decir como si fuera grave o llana. Finalmente, las palabras de más de dos sílabas son graves (magister = magíster) a menos que la penúltima sílaba sea breve (docilis = dócilis, legere = légere).